Fortnite desafía a Apple y Google

No hay más evidencia que las que nos proporcionan los datos y la realidad es que alrededor de 2.500 millones de personas juegan a videojuegos. Esto supone una aportación a la economía mundial de unos 135.000 millones de euros anualmente. La edad media del consumidor es cada vez más elevada, lo que indica que la industria va creciendo al ritmo del usuario y día a día ofrece un abanico de posibilidades más amplio en cuanto a plataformas y modalidades de juego. Tal vez tus padres no lo sepan, pero si regularmente dedican unos minutos a jugar con el móvil, por muy casual que sea el juego, ellos también son gamers.

La industria del gaming llegaba al 2020 en un entorno más o menos cómodo y de repente llega la pandemia del covid-19.

Así de primeras era evidente que la industria se iba a resentir por retrasos en los procesos de producción, especialmente de hardware fabricado en China. Y así ha sido. Cabe señalar que la parte más dramática se la han llevado las pequeñas compañías desarrolladoras que han quedado con sus productos a medias, con proyectos por cerrar y todo a la espera de confirmaciones. Tampoco ha ayudado la cancelación de eventos y ferias.

No obstante, el negocio del videojuego dispone de un as en la manga: el contenido descargable. En este año se han incrementado casi en un 40% las descargas de videojuegos. Por ejemplo, Nintendo ha obtenido por primera vez más ingresos en ventas digitales que en productos físicos.

Aquí es donde llega el caso Fortnite.

Si alguien a estas alturas no conoce de qué hablamos, se trata de un juego battle royale, multiplataforma. Es uno de los juegos más exitosos de los últimos años y el que más ingresos ha generado en toda la historia.

¿Cómo puede ser que un juego free-to-play sea el que más ingresos obtiene?

El truco está en el contenido descargable. Si queremos que nuestro personaje luzca atractivo, debemos pagar las llamadas skins. Y estas compras en el juego se hacen a través de la tienda del respectivo sistema operativo que usemos. Esto es, la Apple Store, Google Play, etc…

Epic Games, desarrollador de Fortnite, decidió unilateralmente que ya no quería pagar la comisión del 30% que se llevan Apple o Google por las ventas en Fortnite, por considerarlas abusivas. La manera de hacerlo ha sido incluir una pasarela de pago propia y ofrecer un descuento del 20% en las compras. Haciendo números redondos, esto supone una ganancia del 10%, más el respectivo incremento en ventas, consecuencia del descuento.

La reacción de Apple y Google fue inmediata y expulsaron la aplicación de sus tiendas online. Y la respuesta de Epic tampoco tardó y aseguran que han llevado la situación ante los tribunales, con acusaciones de monopolio.

Microsoft, por su parte, da la razón a Epic, y asegura que esta guerra perjudica seriamente a la industria del videojuego que podría ver caer otros muchos juegos que usan Unreal Engine, el motor propiedad de Epic.

La contienda acaba de empezar. Nos toca esperar a que una de las partes ceda y no sea el bolsillo del gamer el que salga perjudicado.

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