Opinión: ¿Deberíamos seguir pagando por DLC’s?

“Dioses, hoy he comprado una lavadora, 400€ que me ha costado en la tienda. Pues resulta que al llegar a casa he descubierto que la función “secado” de la ropa está bloqueada. Así que deberé pagar 100€ más si quiero secar la ropa con esa misma máquina.”

¿Verdad que esta situación suena completamente absurda? Vamos que parece un vulgar gag de comedia hollywoodiense o un ridículo guiño de la peor distopía. Pues resulta que es el día a día de los jugadores de todo el mundo, y ese mundo distópico podría no estar tan lejos.

DLC’s o como engordar el precio de un título

Cada vez más jugadores se topan con que para poder disfrutar al máximo sus títulos favoritos, deben pagar una suerte de “entrada” (el precio estándar del videojuego) más algunos complementos a los que llamamos DLC’s (Downloadable Content). Incluso algunos MMO (WoW, TES: Online) nos exigen una “entrada” y un “alquiler” mensual por el servicio, además de un pago por cada expansión (si bien TES se echó atrás con los alquileres a los pocos meses, ofreció la opción de obtener gratuitamente los DLC de pago a cambio de una suscripción llamada ESO plus). Si hacemos las cuentas, un jugador empedernido de TES: Online podría haber gastado, des del lanzamiento del título, no menos de doscientos euros. Esto es insostenible.

Greymoor, una reinvención de TES: Skyrim por parte de ZeniMax, es la última expansión.

El drama de los DLC no nos pilla de nuevo. El primero en comenzar a explotarlos, no podía ser de otro modo, fue Microsoft con su XBOX. La época en que los DLC fueran gratuitos, estrictamente, duró solo unos meses, si bien hasta esta pasada década era común encontrar estudios añadiendo contenido de forma regular y gratuita a sus títulos.

Entonces, ¿Cuál es el problema?

El principal problema de los DLC, en realidad, no se halla en que engorden el precio final del producto. Si bien cada uno debería saber qué es lo que compra, me parece adecuado que los estudios quieran dar mayor vida jugable a sus títulos añadiendo contenido de pago de forma regular. Un buen ejemplo de esto, que además logró mayor éxito comercial por la posibilidad de acceder al contenido con el propio dinero obtenido en el juego (aunque de forma muy costosa) fue el Online de GTA V. De nuevo, Rockstar concilió perfectamente el interés comercial, con la transparencia jugable (el juego no es engañoso para vender) y el marketing.

El problema, pues, está en dos formas en cómo se efectúa esto. En primer lugar, los DLC al estilo Sims o Crusader Kings que convierten un juego semidesnudo en algo verdaderamente vestido mediante un abusivo precio creciente. Si contamos todas las expansiones de los Sims 4 hasta el momento, e incluso si las compramos en “packs” y no por separado en el momento de salida de cada una, no logramos el juego completo por menos de 350 euros. Un abuso, vaya.

Hay 9 packs. Incluso en época de rebajas de PSstore, de media no valen menos de 20€. Así que el juego completo nos sale a unos 200€ en época de rebajas incluido el juego base.

El segundo método problemático en como aparecen los DLC es en forma de contenido desbloqueable. Se trata de las ocasiones en que los DLC ya se encuentran dentro del juego, solo que para desbloquearlos hay que pagar. Es el ejemplo de la lavadora. Evidentemente esto es un diseño engañoso, en el mejor de los casos, e incluso fraude, en el peor, pues se vende un producto inacabado por un precio “como si estuviera acabado”. Para acabar el producto habrá que pagar más. Este segundo caso, el peor de todos, es el menos habitual. Se trata de entregas que mantienen bloqueadas no sólo misiones secundarias u objetos y elementos estéticos sino incluso mecánicas esenciales o partes de la historia.

Ghost of Tsushima o como colar un DLC en distintas ediciones

Me centraré, para acabar con un asunto de actualidad, en el caso del DLC estrictamente de aspecto cosmético, misiones secundarias y demás. Sin embargo, me gustaría centrarme en una nueva forma en como, en medio de toda esta polémica, se nos está vendiendo estos DLC’s.

Ghost of Tsushima. Versión estándar, por un lado. Por otro, versión “deluxe cheeseburger con pollo y katanas”. Cuando los desarrolladores crearon el título, diseñaron unas armas, objetos, aspectos o misiones y los metieron en el título. Pero luego, llegó alguien, seguramente Nate Fox (Director encargado), que decidió reservar algunas de estas facetas para ávidos pagadores. Escribieron un par de if en su código y ale, ya está, contenido bloqueado hasta que pagues. Lo fraudulento aquí es que se vende exactamente el mismo juego que ya han desarrollado a un precio más caro, sencillamente porque lo separan en “versiones”. Un ejemplo de llevar esta función al límite es Dragon Age, que en su título Inquisition se esmeró en diseñar armaduras estéticamente horrendas y reservar las más molonas para los lotes de pago, cosa que no pasó desapercibida para parte de la indignada comunidad.

PSstore. La edición estándar cuesta 59.99€. La deluxe añade: un aspecto para el caballo, un punto de habilidad, un aspecto para el héroe, arte digital, Nate Fox hablando y un banner para PS4. Gracias, Sucker Punch.

Pero, no toda edición está mal ¿no?

¿Tiene sentido una edición coleccionista? Sí, si viene con merchandising, figuritas, steelbox u otros. Entonces pagas por otra clase de productos relacionados con el título pero que no forman parte directa del aspecto jugable del título. Sin embargo, no puede ser que los desarrolladores diseñen un mundo y que luego comiencen a ponerle candaditos para venderlo en fascículos, aumentando considerablemente el precio final del producto. Yo no tiendo a pensar que los desarrolladores, pobres explotados, son los que deciden esto. La mayoría de las veces creo que han de renegarse a obedecer imposiciones comerciales que poco o nada tienen que ver con su oficio. Pero se ha convertido en norma una práctica abusiva.

De nuevo, la mejor forma que tenemos de detener esta deriva es, sencillamente, dejar de apoyarla. Que los DLC de pago sean un fracaso: dejar de comprar para Ghost of Tsushima la edición Digital Deluxe, diez euros más cara, porque incluye un traje de samurái y un aspecto para el caballo. Esas cosas ya están en el título, nosotros compramos la llave del candado que las bloquea. Por así decirlo, no ampliaron el desarrollo del juego para nosotros, los “deluxe”, sencillamente nos vendieron “el base” con más limitaciones. De nuevo, nos tocará ser consumidores responsables.

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